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Del dato a la decisión: lo que el Informe UNDRR 2025 deja a la seguridad integral

El Informe Anual 2025 de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) llega en un momento simbólico: diez años después de la adopción del Marco de Sendai 2015–2030 y a cinco años de su cierre. Su mensaje central es técnico, pero también profundamente humano: los desastres son el resultado de decisiones acumuladas sobre territorio, infraestructura, inversión, información y gobernanza.


Para quienes trabajan en seguridad integral y protección civil, el informe no debe leerse solo como un balance institucional. Es una señal de cambio de época. La pregunta ya no es únicamente cómo responder mejor, sino cómo evitar que el riesgo se convierta en desastre.


 

El riesgo crece más rápido que la resiliencia


UNDRR advierte que 2025 estuvo marcado por desastres severos, entre ellos el huracán Melissa en el Caribe, un terremoto catastrófico en Myanmar e incendios sin precedentes en California. El informe subraya que los riesgos se están intensificando más rápido que los esfuerzos de resiliencia y que el mundo está fuera de ruta para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.


Sin embargo, el documento también presenta evidencia de avance. En las últimas dos décadas, la mortalidad global promedio asociada a desastres se redujo en dos tercios; más del 70 % de los países cuenta con una estrategia nacional de reducción del riesgo, y 65 % dispone de algún sistema de alerta temprana. Además, los países con sistemas integrales de alerta temprana registran una mortalidad seis veces menor por desastres.


Esta combinación de amenaza creciente y evidencia de efectividad deja una conclusión clara: la prevención funciona, pero requiere escala, continuidad y coordinación.


Datos: la base de una prevención verificable


Uno de los aportes más relevantes del informe es su énfasis en información de riesgo. En 2025, UNDRR apoyó a más de 90 países para fortalecer capacidades en información, gobernanza, financiamiento y preparación. También reportó que 171 Estados miembros y observadores informaron avances en el Sendai Framework Monitor, mientras que 124 países reportaron contar con sistemas de alerta temprana, 77 de ellos con apoyo directo de UNDRR.


El trabajo realizado presenta un resumen alentador: 11,370 personas capacitadas, 136 Estados con estrategias nacionales de reducción del riesgo alineadas con Sendai y 622 millones de personas viviendo en ciudades inscritas en la iniciativa Making Cities Resilient 2030.


Para protección civil, esto implica un cambio de estándar. Ya no basta con mapas de amenaza aislados o diagnósticos que se actualizan después de cada emergencia. La gestión moderna exige datos interoperables, trazabilidad de pérdidas, escenarios probabilísticos, indicadores proactivos y capacidad para convertir información técnica en decisiones operativas.


Gobernanza: coordinar antes de la emergencia


El informe insiste en que la gobernanza del riesgo debe superar la fragmentación. UNDRR señala que 50 países mejoraron o implementaron estrategias nacionales de reducción del riesgo con su apoyo acumulado, mientras que 38 países avanzaron en enfoques integrados entre reducción del riesgo de desastres y adaptación climática.


Este punto es especialmente relevante para América Latina. Muchas emergencias no fallan por ausencia total de conocimiento, sino por desconexión entre instituciones: protección civil, desarrollo urbano, obras públicas, salud, seguridad industrial, medio ambiente, finanzas y comunidad. Cuando cada actor gestiona “su parte” sin una lectura sistémica, el riesgo encuentra los espacios vacíos.


La gobernanza efectiva no se mide solo por tener planes. Se mide por la capacidad de anticipar, coordinar, asignar recursos, comunicar alertas y sostener decisiones difíciles antes de que exista presión pública.


Financiar resiliencia, no desastres


El informe muestra avances, pero también una advertencia. UNDRR reconoce que el financiamiento sigue siendo un área menos madura: durante el bienio, involucró a 47 inversionistas privados y apoyó a 27 países en financiamiento para reducción del riesgo, pero aún se trata de una arquitectura emergente y no de un mecanismo plenamente escalado.


Este es uno de los temas más incómodos para la seguridad integral: muchas organizaciones aceptan el discurso preventivo, pero presupuestan como si el desastre fuera improbable. Se invierte en respuesta visible, pero se posterga el mantenimiento, la redundancia, el monitoreo, el reforzamiento, la capacitación y la continuidad operativa.


El lema “financiar resiliencia, no desastres”, destacado por UNDRR en el contexto del Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, sintetiza una prioridad estratégica: mover recursos desde la reparación hacia la anticipación.



Lo que exige a seguridad integral y protección civil


Para los profesionales del gremio, el informe deja cinco tareas prácticas:


  1. Elevar la calidad de los análisis de riesgo: pasar de listados de peligros a escenarios sistémicos.

  2. Fortalecer alertas tempranas que no solo emitan mensajes, sino que activen decisiones.

  3. Integrar reducción del riesgo con continuidad operativa, seguridad laboral, resiliencia climática y protección de infraestructura crítica.

  4. Medir capacidad preventiva con indicadores proactivos.

  5. Traducir la información técnica en comunicación clara para autoridades, trabajadores y comunidades.


La seguridad integral ya no puede limitarse al perímetro de una instalación ni la protección civil al momento de la emergencia. Ambas disciplinas están llamadas a trabajar antes, con datos, con comunidad y con una visión más amplia del desarrollo.


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Reflexión final


El Informe UNDRR 2025 nos recuerda algo esencial: la prevención no fracasa por falta de lenguaje técnico, sino cuando no logra convertirse en decisión. Podemos tener mapas, normas, sensores y plataformas, pero si no modifican presupuestos, mantenimiento, capacitación, coordinación y cultura, seguirán siendo documentos correctos en sistemas vulnerables. La resiliencia empieza cuando dejamos de ver el riesgo como una emergencia futura y lo tratamos como una responsabilidad presente.

 

Ten un día seguro®.

EdukaSafety®



Fuentes consultadas

  • United Nations Office for Disaster Risk Reduction. (2026). Annual Report 2025. United Nations Office for Disaster Risk Reduction. https://www.undrr.org/annual-report/2025

  • United Nations Office for Disaster Risk Reduction. (2025). Sendai Framework for Disaster Risk Reduction 2015–2030. UNDRR.


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