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Seguridad acuática: las barreras que deben funcionar antes de una emergencia

Cuando una persona está en peligro de ahogarse, la atención suele concentrarse en el rescate: quién puede intervenir, cuánto tardarán los servicios de emergencia o qué maniobra de reanimación será necesaria. Sin embargo, desde la perspectiva de la seguridad integral, ese momento representa la última barrera de un sistema preventivo que probablemente ya perdió varias oportunidades de actuar.

 

En 2021 se estimaron alrededor de 300,000 muertes por ahogamiento en el mundo, equivalentes a más de 30 cada hora. Los menores de cinco años concentraron cerca de una cuarta parte de las defunciones y casi la mitad de las víctimas tenía menos de 29 años. Además, el 92 % de estas muertes ocurrió en países de ingresos bajos y medianos.

 

La tasa mundial de mortalidad por ahogamiento disminuyó 38 % entre 2000 y 2021. Este avance demuestra que la prevención funciona, pero también revela que el ritmo de reducción sigue siendo insuficiente.

 

El problema no se limita a la capacidad individual para nadar. Incluye la exposición a cuerpos de agua sin protección, la falta de supervisión, las inundaciones, el transporte acuático, las actividades laborales, el consumo de alcohol, la ausencia de equipos de flotación y las deficiencias en los sistemas de respuesta.


 

La prevención debe diseñarse por capas

 

Una estrategia sólida no depende de una sola medida. Al igual que en otros riesgos críticos, la seguridad acuática requiere varias barreras independientes. Cuando una falla, otra debe impedir que la situación avance hacia una consecuencia irreversible.

 

La primera capa consiste en reducir la exposición. Esto incluye instalar cercas alrededor de piscinas, cubrir pozos y depósitos, controlar el acceso a canales, cisternas o estanques y habilitar espacios seguros para niños pequeños. Una puerta cerrada, una cubierta resistente o una zona infantil alejada del agua pueden ser más efectivas que una advertencia repetida.

 

La segunda capa es la supervisión. Supervisar no significa permanecer cerca mientras se realizan otras actividades. Requiere atención continua, proximidad y una asignación clara de responsabilidad. Cuando varias personas creen que “alguien más está observando”, la supervisión puede convertirse en una barrera aparente, pero no real.

 

La OMS incluye entre sus intervenciones recomendadas los servicios de cuidado para niños en edad preescolar, las barreras para controlar el acceso al agua y la enseñanza de natación y seguridad acuática a niños en edad escolar. También incorpora la gestión del riesgo de inundaciones, la formación en rescate y reanimación, y la regulación de embarcaciones y transbordadores.


Saber nadar no significa estar fuera de peligro

 

La enseñanza de natación y de competencias de supervivencia acuática es una medida preventiva importante, pero no debe generar una falsa sensación de invulnerabilidad.

 

Una persona puede saber nadar en una piscina y, aun así, no estar preparada para corrientes, oleaje, bajas temperaturas, aguas turbias, fatiga, caídas inesperadas o distancias prolongadas. La competencia acuática también implica reconocer límites, entrar y salir del agua de manera segura, flotar, orientarse, identificar corrientes y pedir ayuda.

 

En embarcaciones, zonas de pesca, actividades recreativas y trabajos cercanos al agua, el chaleco salvavidas debe entenderse como un control esencial, no como un accesorio. Su disponibilidad no basta: debe ser apropiado para la actividad, ajustarse correctamente y utilizarse durante toda la exposición.

 

El enfoque preventivo cambia la pregunta. En lugar de preguntar únicamente si una persona sabe nadar, debemos analizar qué puede hacer si cae inesperadamente, qué condiciones encontrará y qué barreras existen para mantenerla a flote hasta recibir ayuda.



Rescatar sin producir una segunda víctima

 

El impulso de entrar al agua para ayudar a otra persona es comprensible, pero puede convertir una emergencia en un evento con múltiples víctimas. Una persona en situación de ahogamiento puede actuar de manera desesperada, sujetar al rescatista y comprometer la flotación de ambos.

 

La prioridad debe ser alertar a los servicios de emergencia y efectuar el rescate desde una posición segura. Cuando sea posible, se debe alcanzar a la víctima con una pértiga, cuerda u objeto extendido, o lanzarle un dispositivo de flotación. Entrar al agua exige formación específica, evaluación del entorno y recursos adecuados.

 

La capacitación comunitaria debe integrar alerta temprana, autorrescate, rescate seguro y reanimación antes de que ocurra el incidente. La guía de la OMS señala que esta integración previa probablemente sea más efectiva que depender de medidas secundarias una vez iniciada la emergencia.

 

La reanimación cardiopulmonar también forma parte de la preparación. No obstante, debe impartirse mediante programas formales, con práctica supervisada y actualización periódica. La lectura de recomendaciones generales no sustituye la capacitación presencial.


Un riesgo que ningún sector puede controlar solo

 

La prevención de ahogamientos atraviesa múltiples ámbitos: salud, educación, protección civil, seguridad laboral, transporte, turismo, desarrollo urbano, gestión hidráulica, deporte y seguridad marítima.

 

La participación sectorial ya es amplia en muchos países. El informe mundial de 2024 identifica, entre los actores gubernamentales más involucrados, a la policía, los servicios de salud, la reducción del riesgo de desastres y la seguridad marítima. Entre los actores no gubernamentales destacan las organizaciones de salvamento, las asociaciones de natación y los grupos de búsqueda y rescate.

 

El desafío es transformar esa participación dispersa en coordinación. Esto requiere definir responsables, identificar poblaciones y lugares de mayor exposición, establecer indicadores, financiar intervenciones y evaluar resultados. La OMS recomienda integrar la prevención en políticas, responsabilidades laborales, indicadores de desempeño y fuentes de financiamiento existentes.

 

Una campaña de comunicación puede elevar la conciencia, pero no sustituye una barrera, una norma, un chaleco disponible o una persona capacitada. Los mensajes funcionan mejor cuando están vinculados con intervenciones prácticas y con el cumplimiento de las regulaciones.


Mirar aguas arriba

 

La campaña del Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos 2026 propone mirar “aguas arriba”: actuar sobre las condiciones que determinan el riesgo mucho antes de que aparezca el peligro inmediato. También plantea que la prevención no pertenece a una sola profesión o institución, sino que requiere acciones coordinadas en comunidades, lugares de trabajo y gobiernos.

 

Para los profesionales de la seguridad integral, el mensaje es claro. No basta con disponer de planes de emergencia. Es necesario inspeccionar los entornos, controlar accesos, verificar equipos, formar a las personas expuestas, recopilar datos y aprender de los incidentes y casi incidentes.

 

La madurez preventiva no se demuestra únicamente por la rapidez del rescate, sino por la capacidad del sistema para evitar que alguien llegue a necesitarlo.



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Reflexión final


El agua forma parte de nuestra vida, nuestro trabajo y nuestros espacios de descanso. No se trata de convertirla en una amenaza permanente, sino de relacionarnos con ella desde el respeto y la preparación. Muchas tragedias que parecen repentinas comenzaron con decisiones pequeñas: una puerta abierta, un chaleco sin utilizar, una supervisión interrumpida o un riesgo conocido que nadie asumió como propio. Prevenir también significa hacerse responsable antes de que sea urgente.


Puedes ver la página original y descargar el conjunto de herramientas de la OMS, dando clic aquí.



Ten un día seguro®.

EdukaSafety®



Fuentes consultadas

  • Organización Mundial de la Salud. (2017). Prevenir los ahogamientos: guía práctica.

  • World Health Organization. (2024). Global status report on drowning prevention 2024.

  • World Health Organization. (2026). World Drowning Prevention Day 2026: Unite to Turn the Tide.



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