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Ingeniería sísmica: cerrar la brecha entre conocimiento y práctica

24 nov 2025
4 min de lectura

Actualizado: 19 ene

La paradoja sísmica del siglo XXI

 

Los sismos siguen siendo uno de los fenómenos más destructivos del planeta. Según la UNDRR, representan más del 25.6 % de las pérdidas económicas globales por desastres. Sin embargo, existe una paradoja inquietante: nunca habíamos entendido tanto sobre cómo diseñar estructuras seguras, y, aun así, siguen ocurriendo desastres devastadores.

 

La explicación es tan simple como incómoda, los sismos no matan, las construcciones vulnerables sí. La ingeniería civil cuenta con décadas de investigación, normas robustas y tecnologías probadas. El problema está en otro lado, en lo social, lo institucional y lo cultural. Y ahí es donde la gestión integral del riesgo debe hacer su trabajo.


 

Lo que ya sabemos: la ciencia sísmica está madura

 

Cuando ocurre un terremoto mayor, la pregunta de por qué colapsó el edificio, rara vez tiene una respuesta técnica nueva o diferente. Muchas veces, la ingeniería ya había dado la solución décadas antes.

 

Hoy existen tecnologías sólidas y probadas, como el aislamiento sísmico (base isolation), que desacopla al edificio del movimiento del suelo, los amortiguadores de energía (viscosos, metálicos, híbridos), que reducen desplazamientos, el diseño dúctil, basado en el principio de vigas que ceden y columnas que sostienen, concreto de ultra alto desempeño (UHPC) usado ya en varios países en zonas críticas y diversas normas avanzadas, como ASCE 7 en EE. UU., el código japonés, los estándares chilenos y las actualizaciones del Reglamento de Construcciones de CDMX.

 

La ingeniería civil sabe cómo construir para resistir. La pregunta es por qué ese conocimiento no se refleja siempre en el entorno construido.

 

Donde se rompe la cadena: el eslabón humano-organizacional

 

La UNDRR lo ha señalado fuerte y claro en múltiples informes: el desastre ocurre cuando el conocimiento técnico no se traduce en decisiones sociales.

 

La brecha no es científica, sino humana. Entre los puntos críticos destacan:

 

  • Edificaciones antiguas que nunca han sido reforzadas.

  • Normas que existen, pero no se cumplen.

  • Mantenimiento deficiente en estructuras críticas.

  • Construcción informal, muy extendida en América Latina.

  • Coordinación institucional fragmentada, con roles poco claros.

 

La gestión integral del riesgo exige más que diseño estructural, requiere políticas públicas, inspecciones, financiamiento, educación, fiscalización y una cultura preventiva transversal.

 

Tecnología que puede salvar vidas

 

La UNDRR publicó en 2025 su Special Report on the Use of Technology for Disaster Risk Reduction, donde destaca nuevas herramientas que pueden transformar la gestión sísmica, por ejemplo:

 

  • Sensores MEMS de bajo costo, que permiten monitoreo continuo en edificios y puentes.

  • Sistemas de alerta temprana multiamenaza, que integran datos sísmicos, meteorológicos y geológicos.

  • Algoritmos de inteligencia artificial para detectar daño estructural a partir de vibraciones u ondas sísmicas.

  • Imágenes satelitales, radar y LIDAR, para mapear vulnerabilidad y evaluar daños después de un sismo.

  • Drones que permiten inspecciones rápidas y seguras tras un evento.

 

Estos avances no sustituyen a la ingeniería, pero la potencian. La clave está en integrar tecnología, gobernanza y cultura preventiva. La tecnología amplía la vista; la prevención depende de nuestras decisiones.

 

América Latina: avances, retos y urgencias

 

Nuestra región vive en un laboratorio sísmico permanente. Desde México hasta Chile, pasando por Perú, Ecuador y Centroamérica, el riesgo sísmico es parte de la vida diaria.

 

Avances destacados

 

  • Chile mantiene uno de los códigos sísmicos más robustos del mundo.

  • México impulsa análisis de sitio más precisos y mayor instrumentación en edificios críticos.

  • Colombia ha fortalecido normatividad y estudios de microzonificación.


Retos importantes

 

  • Infraestructura envejecida y edificios previos a los códigos modernos.

  • Vivienda informal que concentra la mayor vulnerabilidad.

  • Bajo financiamiento para refuerzo estructural en escuelas y hospitales.

  • Fragmentación institucional entre protección civil, obras, desarrollo urbano y gestión territorial.

 

La UNDRR insiste en que la región necesita sistemas nacionales de información de riesgo que integren datos urbanos, estructurales, sociales y económicos. Sin información integrada, no hay gestión integral.

 

Cerrar la brecha: el rol del profesional de la seguridad

 

La ingeniería sísmica no es ajena a nuestro gremio. La seguridad integral puede y debe ser un puente entre técnica, organización y territorio. Algunas acciones clave son:

 

  • Incluir el riesgo estructural en análisis de riesgos corporativos.

  • Promover inspecciones periódicas en edificios antiguos.

  • Integrar análisis sísmicos a planes de continuidad.

  • Mejorar simulacros con criterios de ingeniería (zonas seguras, evacuación vertical, tiempo de salida).

  • Fomentar diálogo entre ingenieros estructuristas, protección civil y seguridad corporativa.

  • Enseñar conceptos básicos de vulnerabilidad estructural a brigadas internas.

 

La seguridad integral puede convertirse en el catalizador que transforme conocimiento técnico en decisiones preventivas.

  

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La ingeniería salva, pero la cultura decide

 

Los sismos seguirán ocurriendo. Lo que puede cambiar, de hecho, lo que debe cambiar es nuestra vulnerabilidad. La ingeniería tiene décadas ofreciendo soluciones claras, probadas y eficaces. Pero la resiliencia no nace del cálculo, sino de la voluntad colectiva de aplicar lo que ya sabemos.

 

La ingeniería diseña la solución. La prevención comienza cuando decidimos usarla.

 

 

Luis Enrique Pozos González

PROYSEC



EdukaSafety®



Fuente consultada

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