Entender el riesgo antes de gestionarlo: el papel de la percepción
Mirando el riesgo con el ojo humano
Abordar el tema del riesgo se puede hacer desde diferentes ópticas, algunas en un sentido más académico y científico, pero también desde la cotidianidad de la vida humana. Como personas tomamos de manera casi inconsciente, decisiones tras una valoración prácticamente inmediata de lo que es el riesgo, ya sea cuando atravesamos una avenida, utilizamos una una olla express, al tomar el baño o al cambiar un fusible de la caja eléctrica de nuestro hogar, alrededor de la vida diaria, tomamos decisiones en torno al riesgo.
Desde el punto de vista de la prevención de riesgos, ya sea al realizar una actividad en el trabajo o al desarrollar un proyecto que implica el manejo de sustancias químicas peligrosas, altas presiones, temperaturas, etc., o cuando debemos de hacer una evaluación del riesgo, como parte del cumplimiento normativo en materia de incendios, uso de maquinaria, herramientas, trabajos, en alturas, actividades que implican tareas de corte o soldadura, etc., para esto último, se han desarrollado diferentes metodologías que pueden dar una interpretación más técnica del nivel de riesgo que implica tal proceso o tal tarea, ya sea a través de métodos cualitativos, semi cuantitativos o cuantitativos, donde encontramos metodologías desde las más simples, hasta algunas de ellas que requieren un mayor grado de complejidad.
En el presente documento abordaremos la evaluación del riesgo fuera del contexto de las metodologías o técnicas, sino a través, de la forma en que habitualmente decide cualquier persona alrededor una actividad que considera como riesgosa; normalmente este tipo de decisión y “evaluación del riesgo”, se realiza en base a lo que determinamos como riesgoso, y lo hacemos a través de algo que conocemos como la percepción del riesgo.

La percepción ante riesgos
Para entender que es la percepción, es fundamental diferenciarla de la simple "sensación". Mientras que la sensación es la respuesta física de tus sentidos (ver luz, oír un ruido), la percepción es el proceso psicológico de interpretar esos datos para darles significado.
En el contexto de Paul Slovic (psicólogo estadounidense, fue profesor en la Universidad de Oregón y presidente de Decision Research conformado por un grupo de científicos que estudian la toma de decisiones en momentos en que hay riesgos involucrados), la percepción no es solo "ver" la realidad, sino cómo tu cerebro la construye basándose en tus experiencias y emociones.
Definición técnica
La percepción es el proceso cognitivo mediante el cual seleccionamos, organizamos e interpretamos los estímulos del entorno. Es el "filtro" que transforma la información bruta del mundo en una experiencia consciente.
Las 3 etapas de la percepción
Para que tú percibas algo (como un riesgo), tu cerebro pasa por tres fases casi instantáneas:
Selección: no podemos atender a todo. El cerebro filtra lo que considera importante según nuestras necesidades o miedos. Por ejemplo, si tienes miedo a volar, seleccionarás cualquier ruido extraño en el avión donde viajas.
Organización: el cerebro agrupa la información siguiendo patrones, como las leyes de la Gestalt: proximidad, semejanza, etc.
Interpretación: aquí es donde entra el "afecto" de Slovic. Le damos significado a lo organizado basándonos en nuestra memoria, cultura y estado emocional.
Características clave
Es subjetiva: dos personas pueden ver el mismo evento (un perro grande corriendo hacia ellas) y percibir cosas distintas (un juego divertido o un ataque inminente).
Es selectiva: percibimos lo que queremos o necesitamos percibir.
Es inferencial: el cerebro a menudo "rellena los huecos" de información que falta basándose en expectativas previas.

Diferencia entre sensación y percepción, ¿por qué es vital en el riesgo?
La percepción del riesgo rara vez se basa en el "análisis", en el dato frío. En su lugar, es una percepción emocional, si un peligro es nuevo, desconocido o catastrófico, nuestra percepción lo amplifica, aunque estadísticamente sea poco probable.
La percepción es la lente a través de la cual miras el mundo; una lente que no es transparente, sino que está teñida por quién eres y cómo te sientes.
Aplicar el concepto de percepción al ámbito de la seguridad es fundamental, porque en este campo la mayoría de los accidentes no ocurren por falta de normas, sino por una brecha entre el peligro real y el peligro percibido.
La percepción en seguridad se explica utilizando los conceptos de Slovic y la psicología cognitiva:
1. La brecha de percepción, el mayor enemigo de la seguridad
En seguridad, lo ideal sería que nuestra percepción fuera un espejo fiel de la realidad, pero no lo es.
Subestimación del riesgo (exceso de confianza): cuando realizamos una tarea peligrosa muchas veces sin que pase nada, por ejemplo, utilizar una pulidora sin utilizar equipo de protección para ojos y cara, nuestro cerebro "se acostumbra". El afecto hacia la tarea es positivo y la percepción del riesgo disminuye drásticamente.
Sobrestimación del riesgo: por el contrario, un evento dramático y poco común, por ejemplo, un ataque de tiburón o la caída de un avión, genera imágenes mentales tan fuertes que nuestra percepción del riesgo se dispara, aunque estadísticamente sea insignificante.
2. Factores que alteran la percepción en el trabajo
Según los estudios sobre percepción del riesgo, un trabajador percibirá una situación como "más o menos segura" dependiendo de estos filtros:
Voluntariedad: si el trabajador elige realizar una acción, por ejemplo, practicar deportes extremos, percibe menos riesgo que si la acción es impuesta por un superior jerárquico.
Control: si la persona siente que tiene el control de la máquina, su percepción de peligro baja, incluso si la máquina es inherentemente peligrosa por un mal diseño, falta de mantenimiento, carencia de protectores y dispositivos de seguridad.
Familiaridad: lo que conocemos nos parece seguro; lo nuevo o desconocido nos genera alerta. Este es el peligro de la rutina.
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La percepción del riesgo es un componente inseparable de la forma en que las personas toman decisiones frente a situaciones inciertas. No responde únicamente a datos objetivos, sino a experiencias previas, confianza en el entorno y señales que se consideran relevantes en el momento. Por ello, asumir que el riesgo será evaluado racionalmente solo porque existe información técnica disponible es una simplificación que rara vez se sostiene en la práctica.
Desde la gestión del riesgo, reconocer cómo se construye esa percepción permite comprender mejor por qué algunas medidas funcionan y otras no. Integrar este entendimiento al análisis técnico no debilita la seguridad; por el contrario, la fortalece, al acercar los modelos formales a la realidad cotidiana en la que las decisiones realmente se toman.
Luis Faustino Mora Brito
PRL Proyecta Consultores
EdukaSafety®





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