Cómo acompañar en los primeros momentos: primeros auxilios psicológicos
Cuando ocurre una emergencia o un desastre, la primera respuesta suele enfocarse en salvar vidas, contener incendios o atender heridas visibles. Sin embargo, hay heridas que aunque no son visibles dejan marcas profundas. El auxilio psicológico de primer contacto, también conocido como primeros auxilios psicológicos (PAP), es la intervención inmediata que permite acompañar, escuchar y sostener emocionalmente a las personas en los primeros momentos de crisis.
Esta práctica, reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y adaptada por el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), forma parte esencial de la atención humanitaria posterior a un evento crítico. Su finalidad es ayudar a las personas a recuperar el equilibrio emocional, sentirse seguras y restablecer poco a poco el sentido de control sobre su vida.

Un acompañamiento humano, no una terapia
Los primeros auxilios psicológicos no son una psicoterapia ni un proceso de diagnóstico. Se trata de una respuesta humana ante otra persona que sufre. Como lo establece la Guía de Campo de CENAPRED (2017), se basan en tres pilares:
Contacto empático: escuchar activamente sin juzgar ni forzar el relato.
Seguridad: tanto física como emocional, para la persona afectada y el rescatista.
Apoyo práctico: ayudar a cubrir necesidades inmediatas como abrigo, información o reunificación familiar.
El objetivo no es que la persona “cuente lo sucedido” ni que analice sus emociones, sino normalizar sus reacciones, brindar consuelo y promover la esperanza. La atención psicológica de primer contacto se puede ofrecer en cualquier lugar (un refugio, una escuela, una calle), siempre que se garantice la dignidad y confidencialidad del afectado.
Reacciones normales ante una situación anormal
Después de un desastre o una situación traumática, el cuerpo y la mente reaccionan. Según el modelo CASIC (conductual, afectivo, somático, interpersonal y cognitivo), hasta el 86 % de las personas pueden presentar algún tipo de respuesta emocional en las primeras 24 horas posteriores al evento (CENAPRED, 2017).
Entre las más comunes se encuentran:
Conductuales: aislamiento, irritabilidad, hipervigilancia o cambios en los hábitos alimenticios.
Afectivas: miedo, ansiedad, tristeza, culpa o sensación de vacío.
Somáticas: palpitaciones, dificultad para dormir, dolores de cabeza o fatiga.
Interpersonales: retraimiento, desconfianza o conflicto con otros.
Cognitivas: confusión, pensamientos intrusivos o dificultad para concentrarse.
¿Quién puede brindar primeros auxilios psicológicos?
La gran fortaleza de esta herramienta es su carácter universal y humano. No se requiere ser psicólogo para ofrecer apoyo emocional, pero sí se necesita capacitación básica, sensibilidad y ética.
De hecho, cualquier persona que forme parte de una brigada, el comité o unidad interna de protección civil o un equipo de respuesta puede aprender a brindar este tipo de atención, siempre que respete los principios fundamentales de la intervención:
No invadir el espacio de la víctima.
Escuchar más que hablar.
No prometer lo que no se puede cumplir.
Respetar la decisión de quien no desea hablar.
Ser honesto, empático y mantener la calma.
Ética y adaptación cultural
El auxilio psicológico debe desarrollarse dentro de un marco ético que promueva la seguridad, la dignidad y los derechos humanos. Esto significa actuar sin discriminación, respetando las normas culturales, religiosas y sociales de cada comunidad.
Recomendaciones básicas: qué hacer y qué evitar
Qué hacer
Busque un lugar tranquilo y seguro para conversar.
Preséntese y explique brevemente su función.
Escuche de manera activa.
Proporcione información clara sobre los servicios o apoyos disponibles.
Ayude a las personas a conectarse con familiares, amigos o redes de apoyo.
Promueva estrategias positivas de afrontamiento: descanso, alimentación, contacto social.
Qué evitar
No obligue a la persona a hablar si no lo desea.
No minimice sus emociones con frases como “ya pasará” o “podría haber sido peor”.
No prometa cosas que no pueda cumplir.
No juzgue ni emita opiniones morales sobre sus acciones.
No difunda historias o información confidencial.
Cuidar a quien cuida
Las personas que ofrecen apoyo psicológico también pueden verse afectadas. Escuchar el dolor ajeno, presenciar la pérdida o convivir en ambientes de crisis genera fatiga emocional. Por eso, los manuales de CENAPRED y la Universidad de Guadalajara enfatizan el autocuidado del interventor: dormir bien, hablar de la experiencia con colegas, no aislarse y reconocer los propios límites.
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Los primeros auxilios psicológicos son una herramienta esencial para fortalecer la resiliencia individual y comunitaria. No sustituyen la atención profesional, pero sí representan el primer paso hacia la recuperación emocional.
En un país expuesto constantemente a emergencias, accidentes y situaciones críticas, aprender a brindar apoyo emocional puede marcar la diferencia entre el caos y la reconstrucción. A veces, una palabra amable, una presencia tranquila o un gesto de respeto son los primeros ladrillos sobre los que se reconstruye la esperanza.
Sergio san Martín Faur
Ten un día seguro®.
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Fuente consultada
CENAPRED (2017). Guía de Campo para la Primera Ayuda Psicológica. Secretaría de Gobernación.
CENAPRED (2017). Manual del Participante: Atención Psicológica de Primer Contacto. México.
OMS (2012). Primeros Auxilios Psicológicos: Guía para trabajadores de campo. Organización Mundial de la Salud.
Universidad de Guadalajara (2014). Manual de Primeros Auxilios Psicológicos, CUCS-UIPC.





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